AOLL – Capítulo 55 – El inicio de la preguerra

Autor: R. B. García

Estaba tirado en el suelo muriéndome, pero con la felicidad de que había llegado a ese objeto oscuro que estaba enterrado en el desierto. No sé si por mi locura lo que veía estaba escrito en japonés y en español, pero muy claramente había escritura humana.

Resulta que se levantaba sobre el desierto la proa de un barco comercial intercontinental japonés llamado el kirishima. Pero para mí ya valía muy poco ese hallazgo tan curioso porque mis fuerzas no me dejaban levantar. Ya estaba casi medio muerto.

De repente la sombra negra que creía yo era de mi amigo Sort. Cayó del cielo y me llevo por los aires. Fue lo último que vi en mis sueños.

En el otro lado del mundo, estaba Rjos comandando una flota de Rdall con 26 hombres que se habían ofrecido a ayudar en ciudad Char.

Rjos llega y busca al encargado que en ese caso es Asmut. Asmut le recibe y le pregunta sobre los refuerzos. Este le dice que los refuerzos estarían en camino muy pronto.

Es cuando Asmut lidera un plan para tomar todo Char. Pero Rjos quien sabia sobre el peligro de tomar una ciudad entre Roja y café le advierte que es mejor abandonar y dirigirse a islas negras, donde deberían estar desde el principio.

Asmut no aciente y convence a Rjos de que su hogar siempre ha sido de los Koumen.

Así que para motivar a Rjos de quedarse, le muestra su progreso. Saca un mapa de la ciudad y le muestra los lugares que han ganado. Resulta que Asmut logró apoderarse de centros de comercio, entradas principales, plazas de gobierno, casas de campaña, armerías, y doblegó las fuerzas de Hildegart enviándolas al lado norte donde solo están los nobles. La muralla que divide la clase social es lo único que los detiene para tomar todo Char.

Rjos, no le vio el problema en quedase y ayudar. A sabiendas de que Red, Qnty y Rdall ya estaban en camino. Así podrían huir si la batalla se vuelve en contra y no a favor, o en caso contrario reforzar la defensa con su llegada y poder retomar toda la ciudad.

Hombres de todas las edades se armaban, con escudos y espadas, y se cubrían con las armaduras que dejaron en huida el ejercito de los Koumen y Redgroouk.

Mientras las mujeres sacaban todo el material disponible para armar murallas, construir arcos y flechas. Buscaban y reunían en solo lugar la comida. Creaban barricadas con madera y metal. Tomaban todo el cactolium que encontraban y lo fundían con los herreros de Raimfarben para hacer espadas y escudos. Asmut creaba en el mapa los lugares que tenían defensas, y las que su flanco era muy débil para un ataque. Discutían con varios hombres incluyendo Rdall los posibles escenarios donde los soldados puedan reventar los muros construidos y puedan entrar. Es entonces donde idean la manera de construir trampas, para retrasar la invasión y hacer tiempo en la huida.

Empezaron a traer calderos y hervir aceite. Trer piedras, y construir bombas.

Todo lo que sirviera como arma era bienvenido en las trincheras.

Colocaban niños vigías que informaban sobre el estado de los guardias. Sus posiciones, la cantidad, y si los refuerzos llegaban a los nobles que esperaban ansiosamente.

Asmut propuso atacar primero. Romper las puertas que separaban los nobles de las zonas bajas e invadir antes de que la ayudas llegara ellos.

Pero Rjos vio muy arriesgado ese plan. La reunión de los 5 lideres voto a favor, ignorando lo que Rjos les decía sobre que era muy apresurado.

Ellos decían que la espera era igualitaria para ambos bandos, quien esperara refuerzos podría sufrir la grave consecuencia de ser atacado primero. Es así que ellos deciden atacar primero.

Rdall habló en privado con Asmut y le dijo que apoyaría su plan siempre y cuando esperaran la llegada de los demás. Pero Asmut vio absurdo el esperar, porque si Red o Rdall o quien fuera no llegara a tiempo, los soldados de los otros ejércitos podrían invadir en cualquier momento y seria en vano todo esfuerzo que pusieran en defender la mitad de la ciudad.

Rjos intentó persuadir a los otros líderes, pero ellos estaban de acuerdo con Asmut. Así que les advirtió de que si algo salía mal, él se encargaría de la evacuación y solo él lideraría.

El ataque estaría planeado antes del crepúsculo.

* * *

Rdall que no se dirigía a la batalla. Le dijo a Jvier que lo ayudara a convencer a Bill Caster para que se uniera con él en la preguerra. Pero Jvier quien sabe lo honorable que es Bill, dudaba de que pudiera ayudarlo. No obstante Orga recalcó el peso de confianza que tenía Jvier en la comunidad Maltuina.

Jvier le pregunta a Rdall porque se dirigía a las islas de Bill sabiendo que él no se encontraba allá. Es cuando le dice lo mucho que el Dark le dejo preocupado con el asunto de Ramifarben. Su madre le había advertido lo que pasa cuando una montaña Stonea explota. Y es cuando lo que dice se aviva.

Un torner de Rdall le grita, sobre el avistamiento de una tormenta gigantesca.

Es ahí que Jvier cae en cuenta de lo que Rdall y Orga le querían decir.

El núcleo que producía la energía de tormentas en Raimfarben había quedado en las corrientes del sur que llevaban a las islas de Bill Caster, produciendo un huracán inmovible. Rjos le dice a Jvier que su objetico no era ir a ese huracán, si no salvar a la gente de las islas.

El huracán tomaba forma y se agrandaba cada vez que el núcleo en el fondo oceánico desestabilizaba. Abarcaba las costa de Iteroi, Tunolea, Castanea, y llegando a las islas Lpudientes, y Long.

Rjos sentía esa brisa fría como la primera vez que llego a Raimfarben. Era un mal presagio sentir esa incertidumbre y que el viento frio te susurrara en silbidos la muerte.

Es cuando la noche cae, y todos se preparan para el ataque.

Cada grupo se hacía una llamarada y se reunían para contar historias. Tratando de olvidar los momentos del alba para la guerra.

Los soldados al otro lado, estaba relajados porque tenían plena confianza de que no podrían romper la puerta.

Pero antes de que los primero rayos del sol salieran. Todos ellos se levanta incluyendo el vigía que dormía, por el estruendo tan atroz que se escuchaba en la puerta principal que estaba hecha de madera Kaóla, Una madera muy dura y resistente.

Asmut grita a todos.

— ¡Escudos arriba!

Cuando los Ereiser se enteraron de lo que hacían, los arqueros empezaron a disparar desde la cúspide la muralla a los que estaban tratando de romper la puerta.

Rjos servía como arquero en los techos de las casas disparando a los soldados que intentaban matarlos a flechazos.

Los escudos cubrían de los ataques a quienes comandaban un enorme tronco con punta de metal de cactolium. Ellos prendieron fuego a la puerta, pero esta era ignifuga, como la madera del hangar de los barcos cazadores en la ciudad de las tormentas.

Es entonces que los arqueros que eran atacados, requirieron el apoyo del escuadrón de fuego de Ergón.

El escuadrón de fuego que estaba repuesto, lanzó fuego a los escudos de los hombres. Los quemaron y tiraron los escudos por no soportar el calor. Al ser descubiertos los arqueros aprovecharon para matar algunos.

Rjos hizo la señal algunos que crearon resorteras grandes sostenidas por los pilares de las casas y tiraron pelotas explosivas. Los arqueros en las casas dispararon las flechas a las escuadrones rojos para que no siguieran atacando a los que estaban abajo. Y cuando estas pelotas llegaron a las casa iniciaron incendios en las casas. Es cuando Ergón también ordena lo mismo he incendia las casas que sostenía las resorteras.

Ergón creo la técnica de flecha ígnea, que consistía en un chorro delgado inflamable que veía como una flecha e incendiaba las casas cerca de la muralla.

Mientras se desecasen de las resorteras, los hombres volvieron al tronco hasta estallar la tercera hilera de madera que formaba la puerta.

Asmut le grita a Rjos para que hiciera la segunda señal.

Rjos la hace y traen una ballesta improvisada, con los resortes que salvaron del fuego. Y ponen una flecha de acero enorme para tirarla con un ancla.

Ergón se da cuenta de esto y le grita a Hildegart que retirara las tropas en la puerta. Rdall baja el brazo como señal de disparo. Y es cuando la flecha sale disparada y rompe la puerta con el ancla.

Rdall se baja de los techos con los demás arqueros y se reúnen en el hoyo que creo la flecha y empieza la guerra de tiro con arco.

Mientras la guerreaban en la puerta, Asmut trae la segunda ballesta que no disparaba una sino 35 flechas. Las mujeres fueron las creadoras de tal arma improvisada, y eran ellas quiénes manejaban ha “almijon” como fue bautizada.

Los arqueros al ver eso corren, pero todas esa flechas entran y metan a quienes estaban cerca de esa puerta.

El sol ya estaba mostrando sus primeros rayos que suavizaban el color oscuro del cielo y lo tornaba más claro.

Hildegart organiza a su escuadrón sobreviviente de que hicieran una formación tortuga.

Ellos ponen escudos y esperan que lo que quedaba de la puerta fuera destruido. Ellos miraban por esas ranuras como la madera en mano de ellos era solo un cascaron frágil.

El escuadrón de Ergón también estaba esa formación esperando la entrada.

Y cuando entran Asmut quien lideraba a todos los esclavos y manchados, grita por la libertad.

Toda esa gente corre por las calles de los nobles alzando espada y escudo, para romper la guardia.

Y luchan con los Ereiser que quedaban. Rdall no permitió que las mujeres estuvieran en el frente ni mucho menos que entraran. El lideraba la retaguardia y la huida.

Es cuando Asmut empieza a matar a todo soldado con rabia y gritaba.

— Sin compasión.

Los nobles se atrincheraban en las entradas más alejadas esperando que las barricadas de los koumen y los Redgroouk aguantaran. Y rezaban a sus dioses para que la ayuda llegara.

Asmut seguía luchando. Hildegart toco la trompeta y anuncio la llegada de la caballería. Que tenía esperando en las casas, como un tipo de emboscada.

Asmut no proveyó eso y vio como la caballería golpeo el costado de toda la infantería.

Levanto una bandera roja y dio señala a Rdall para que le ayudara desde la retaguardia con almijon. Las mujeres cargaron las 35 flechas en un santiamén y apuntaron a la caballería que rodeaba todo la retaguardia.

Asmut y el frente lucharon con los Ereiser. Pero Ergón fue en su ayuda disminuyendo la cantidad de hombres.

Asmut entendió que no eran nada si no manejaban algún tipo de poder.

Es cuando les hace un gesto a los demás líderes. Que sacaron cada uno bombas molotov para combatir fuego con fuego.

Y las lanzaban a los cuerpos para que se incendiaran. Pero era una total pérdida de tiempo para aquellos que eran maestros del fuego.

Pero eso no era todo, los líderes tenían otra cosa, un tipo de ácido que al ser mesclado con fuego derretía las pieles. El fuego no se controlaba, el ácido derretía las pieles y los maestros perdían el control. Ergón al ver esa barbarie creo una barrera de fuego matando a 3 de los líderes que murieron calcinados.

Y mató a los otros dos con su espada que cayeron evitando el calor.

Asmut retrocede, y busca una manera de matar a Ergón. Pero al devolverse se dio cuenta que ya estaba a punto de ganar la batalla. Ergón y Hildegart tenía pocos hombres y pocas ideas de como resistir el ataque.

Ergón se detuvo al observar como Asmut a sus espaldas llegaban más hombre para el asedio. Hildegar saca su espada y dice:

— Amigo, es mejor que me ayudes en este ataque.

Y al sacar “eldebosque” crean muros para detener el tropel, y raíces de árboles salen del suelo para obstaculizar el avance. Pero sacan el ácido y matan las raíces.

Hildegar que no quería matar, no vio de otra que utilizar su poder de Koumen para destruir, pero su moral le impedía hacerlo.

Es entonces que mientras Asmut se abría paso, Hildegart solo veía como Ergón movía sus labios, y escuchaba lentamente las palabras de que él era el único que podía detenerlos. Hildegart se resina en matar y se prepara con su espada al igual que Ergón que eran los únicos en la línea defensiva. Asmut corre y cuando ya iba a llegar para el ataque, una flecha de metal atraviesa su pecho que lo derriba enviándolo como 5 metros detrás de él.

Asmut muere. La flecha provenía de un arquero que montaba un grifo.

Miles de grifos surcan el cielo para hacer llover flechas. Al ver eso Rjos, pide a las mujeres que cargaran otra vez almijon. Ellas lo hacen muy rápido, y esperan la señal de Rjos que apunta al cielo con todos los demás arqueros para el ataque a los grifos. Rjos dispara y con ella la señal a las mujeres que también disparan.

Matan a 10 grifos. Esto permite que la multitud que antes estaba enaltecida de creer haber ganado, se dispersan para volver nuevamente a las zonas bajas. Como Asmut y los 5 líderes estaban muertos el único que los guiaba era Rjos. Las mujeres permitían la huida, mientras los escuadrones rojos, dorados y marrones entraban por las entradas norte. Ergón y Hildegart se encuentra con Anglus que le dice que ya no era necesario respetar el tratado del derecho civil. Tenían en su poder el sello solemno de que ahora estaban autorizados a matar.

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