AOLL – Capítulo 53 – Asuntos apartes, el asedio a ciudad Char

Autor: R. B. García

En ciudad Char, los barcos que venían de Raimfarben fueron atacados por barcos rojos y koumen gracias a las noticas de Elgor sobre el motín, pero los barcos contaban con los cañones de defensa para las criaturas y empezaron a disparar. Quien estaba a cargo de las bases y de las defensa de la ciudad era Ergón y Hildergart. Ellos trajeron soldados y crearon una trinchara para la espera de los ciudadanos de Raimfarben.

Un hombre salió a cubierta y dijo:

— ¡No disparen, no disparen, venimos en paz!

Ergón iba a sacar su espada para fulminar al hombre pero Hildegart lo detuvo.

— ¿Quién eres tú y que es lo que haces?— Pregunta Hildegart.

— Mi nombre es Asmut Lves, soy un Maltuino y traigo a estas personas a ciudad Char para ser tratadas, hay muchos heridos y…

— ¿Vienen de Raimfarben? — Si, la ciudad fue destruida por un Dark assas— Dice Asmut.

Hildegart mira a Ergón para que los soldados bajaran las lanzas. Y Ergón le dice.

— No confió en los Maltuinos… esto me da un mal presentimiento.

Hildegart para asegurar su confianza con Ergón se dirige a Asmut.

— ¿Dices que un Dark assas destruyo solo la ciudad Raimfarben? Como que eso me suena un poco descabellado.

— Es verdad, puedes preguntarle a cualquiera aquí que un Dark hizo explotar el castillo y hundió la isla flotante con mares ascendente.

Hildegart mira a Ergón, y Ergón le niega la cabeza.

— ¿Porque nos atacaste cuando llegaste?, hundiste dos de nuestros barcos.

— Bueno, ustedes estaban disparando.

— Un barco dispara la señal de paz, ¿acaso no lo sabes?

— Mis disculpas, no soy el torner de este barco.

— ¿Y dónde está? ¿Podemos hablar con él, o quien este al mando?

— Eso es imposible, ellos murieron en la confrontación contra los verdugos de Raimfarben.

— ¿quieres decir que condujiste un barco sin saber, hasta Char? Como que eso no me lo creo.

— Yo no lo conduje, un torner de Raimfarben lo piloteo.

— Bueno, eso sí es creíble, ¿podemos por lo menos inspeccionarlo antes de tratar a la gente que está en el barco?

— Como guste.

Los Ereiser comandados por Ergon subieron y buscaron algo sospechoso, cualquier cosa que los convenciera de que sería una trampa.

Pero solo veían gente asustada y herida, mujeres y niños en los brazos de su madre.

Hildegart con su armadura verde y marrón esperaba afuera con su espada “eldebosque” para una señal de Ergón de que era una trampa.

Pero mientras más buscaba no encontraba nada fuera de lo común.

Es cuando Ergón nota algo muy extraño en los tripulantes.

— ¿Por qué andan tan armados?— Le pregunta Ergón a un hombre de mediana edad, flacucho y poco agraciado.

— La… la, batalla en Raimfarben fue muy intensa.

Un Ereiser le informa que todo estaba bajo control, y no había nada sospechoso.

Es cuando Ergón entra al camarote del capitán, era donde el torner comandaba el barco y se refugiaban otras personas.

Y Ergón observaba todo con detallada cautela, y mucha atención. Pero no había nada que lo desconfiara de algo.

Cuando ya se iba a retirar, del suelo suena un gran estruendo que alerta a Ergón. Ergón se devuelve de inmediato y pregunta.

— ¿Qué fue eso?

— ¿Qué fue que?— Responde Asmut.

Ergón mira el suelo y observa un tapete, y es cuando el golpe de nuevo resuena.

De inmediato Asmut pone un cuchillo en la garganta de Ergón, y cada Ereiser en el barco es asediado por las personas que lo tripulaba.

Asmut le dice:

— Que ninguno de tus hombres grite, ni se mueva.

Hildegart, esperaba algo, pero empezaba a sospechar. Así que llamo a un Ereiser y le dijo algo en el oído y señalo una parte del barco.

Las mujeres y los niños tenían cuchillo y espadas que apuntaba al cuerpo de los Ereiser, Asmut le dijo:

— Era mejor que nos ayudaran, pero ustedes malditos Redgrouks siempre tienen que juzgar todo.

Y es cuando un cuerno suena a la lejanía, y una flecha entra por la ventana del camarote y le da en el hombro a Asmut. Ergón aprovecha y ataca a Asmut y quienes estaba cerca de él para ayudar a un Ereiser, estos dos se salvan y saltan por la ventana para caer al agua, desafortunadamente los demás mueren a manos de los tripulantes.

Cuando el cuerno sonó, todo un ejército se sitúa en el muelle para el ataque, así que Asmut les grita:

— ¡Todos a sus posiciones, envíen la señal a los otros barcos!

Envían una señal roja por los aires, y los demás barcos se acercan con sus cañones.

Ergón le grita a Hildegart que para repeler los ataques formaran a su escuadrón en el frente.

Hildegart lo hace y el escuadrón prepara sus espadas.

Los barcos toman posición de triangulo, colocando proa con proa y popa con popa, y sacan los cañones de torbes para disparar.

El escuadrón de Ergón se posiciona con sus espadas y apunta a los barcos, Ergón sale del agua y levanta su espada en llamas para gritar. — ¡IGNIS!

Y los soldados disparan en conjunto una llamarada tan grande como un tornado horizontal.

Asmut también grita: — ¡Disparen!

Y cinco cañones disparan a la barricada desde donde disparaba el Ignis.

El rayo partió el disparo de Ignis en dos ocasionando que el fuego alcanzara solo a un barco, Asmut grita que desalojaran el barco y pasara al siguiente mientras ese disparaba a las demás barricadas que fueron afectados por los cañones, mientras el escuadrón de Ergón preparaba el siguiente golpe. Hildegart no tenía un ataque por parte de los Koumen pero si una estrategia de batalla.

Asmut con su herida le dice a uno que preparara el cañón de prueba que tenía el barco de Rdall.

— Preparen los pilares de trueno, y las válvulas de torbe, con un disparo bastara para ahuyentar a este ejército mientras nos atrincheramos.

Ergón ve lo que Hildegart preparaba.

Un cañón también de Torbes que Elgor había enviado para la ciudad en caso de ataques como ese.

Así que el primero en armar el arma y disparar ganaba.

Ergón prepara su escuadrón en un ataque a quema ropa. Los tripulantes del barco hundido pasaron a tiempo antes de que el otro naufragara. Los Koumen disparaban flechas, para matar a los que iban al otro barco. Y mientras eso pasaba el segundo barco ya tenía listo su disparo de los cañones más pequeños. Y Ergon levanta su mano para disparar el Ignis.

Ellos disparan su ignis, pero el cañón del barco dispara primero y perfora la defensa del escuadrón haciendo el ignis más débil, Ergón se une con la única mano que le quedaba y grita: — ¡Igni-cus!

Igni-cus era la versión más potente de Ignis, así que cuando todos gritaron eso, el fuego se distorsiona y se esparce, causando quemaduras a los que estaban lejos y muerte instantánea a los que andaban en los cañones.

Algunos de la tripulación saltan y lanza cuchillos. Pero el escudo y la armadura les protegían de este ataque. Ya era demasiado tarde para los que estaban en ese barco. Así que lo que pudieron salvarse saltana al más grande y ayudan armar el cañón. Hildegart también estaba armando su cañón a toda prisa, y ayuda a sacar el escuadrón de Ergón que estaba cansado por utilizar Ignis.

Asmut al ver que derribaron dos de los barcos, se sentó en el compartimiento de disparo y apunto hacia el escuadrón y todo el ejército que formó una barricada con escudos, y madera. Hildegart tenía ya listo el cañón, y Asmut también, así que le advirtieron que apuntara bien porque solo tenía un disparo.

El barco tomó rumbo al muelle destruyendo todo los establecimientos de aparcamiento, y este le grita.

— ¡Comete esto!

El disparo fue tarde, Hildegart dispara primero y golpea el casco de la proa, pero como fue casi milisegundo la diferencia de disparo. La potencia del cañón de Asmut, hace que el barco pudiera girar un ángulo corto causando que el rayo de Hildegart aunque efectivo no perjudicara de inmediato el barco. Pero el rayo de Asmut al haber cambiado su rumbo, no golpea la barricada, sino las edificaciones que cobijaban su defensa, los edificio cayeron sobre los hombres haciendo que toda la defensa se dispersara. Es ahí cuando Asmut grita a todos que pudiera pelear que saliera y defendiera.

Asmut se dirige al compartimiento subterráneo en el camarote del barco y saca a los tornes de cada barco y sus capitanes para ejecutarlo.

— Espera, no nos mates— Dice un torner.

— Dame una razón para no hacerlo, por su culpa nos atacaron y han hundido dos barcos con buenos hombres, y todo porque ustedes alertaron a ese Redgroouk.

— De igual manera nos ibas a matar— Responde el otro Torner.

— Podemos ayudarte, déjanos libre y tomaremos espada para irnos en contra de estos rojos.

Asmut, le dijo a uno de los suyos que enviara una nota a Jvier para que enviara refuerzos.

Y recapacitando liberó a los torner y capitanes para que le ayudaran.

— Si mueren, que sea porque ayudaron a esta gente— Dice Asmut.

A cada uno se les dio una espada, y salieron a cubierta para pelear. Otros cuidaban a las mujeres, niños, ancianos y enfermos.

En la lucha, Hildegart ayudaba a los heridos, y atacaba a los que lo atacaban a él primero, pero mientras podía ayudaba a los manchados que caía a las agua y eran amenazados por el fuego.

Asmut creía que los atacaba y salió disparado en su contra con la espada. Ergón veía la confrontación y luchaba a la vez, así que Hildegart con su adestramiento y con la espada más poderosa de los Koumen repelió los ataques de Asmut. Asmut tenía dos espadas media luna y pelaba con esas dos hasta que rasgo la cota de maya de Hildegart.

Los manchados ganaban la batalla en la costa de Char. Ergón gritaba.

— Ereiser repliéguense, retirada.

Hildegart se vio acorralado por cinco manchados con espada, y este se fue contra él.

— Deténganse— gritaba Hildegart.

Pero ellos atacaban, Hildegart era un experto con la espada, pero muy poco la utilizaba por que como última medida optaba por la violencia.

Es entonces que para inmovilizarlo le toco pelear en serio. Así que metió su espada en la vaina y abrochándola dijo:

— Ok, no me dejaron de otra, cada uno se llevara un golpe en la cabeza,

Y es cuando toma una posición extraña. Pone su pie izquierdo doblada un poco y la punta de su pie toca el suelo, mientras baja su cadera y flexiona la rodilla derecha con su mano derecha en el mango de la espada.

El primero ataca por detrás, pero al estar tan inclinado Hildegart, la espada solo corta el mechón detrás de su cabeza, y golpea en el estómago con la vaina de la espada y gira rápidamente para tumbar al hombre con la cacha en su cabeza.

El siguiente trata de enterrarle la espada pero este lo enviste y golpea su rostro, el otro de su lado derecho envía su espada, pero él alza la pierna derecha para que el golpe suavice y pierda efectividad, y baja su pie y golpea la pantorrilla, cuando este se agacha del dolor, la pierna sigue su rumbo y golpea su cara con la rodilla. Asmut grita de rabia e intenta golpearlo con la hoja, pero Hildegart hace girar la espada y deja enterrada la espada de Asmut en un bloque de madera y es enviado al suelo de una patada por este.

Desabrocha la espada de su funda y saca hasta la mitad la espada que chilla a ser golpeado por la espada del otro hombre que aún seguía en pie, este la abrocha de nuevo y golpea al hombre en el estómago. Y golpea al otro en la cabeza que se estaba levantando, lo deja tirado en el suelo. Mientras que los dos que quedaban atacan a la vez. La funda de acero de cactolium y una tela especial hacían liviana y resistente a los golpes cuando este defiende al ras mientras estos hombres buscan una abertura.

Hildegar tira sus pies para tumbar los pies de uno de los hombres y mientras caía golpea al hombre en la frente con el pomo y lo quita de encima antes de que el otro atacara.

Es cuando Ergón corre para ayudar a Hildegart, los soldados ya se estaban retirando. Asmut salta para partir a su enemigo en dos pero recibe otra patada en su tronco y es mandado a volar. Hildegart sube su espada para recibir los golpes constantes y predecibles del otro hombre, y en un intervalo de tiempo corto se arrodilla y de un giro, golpeando en un lado de la rodilla para hacerlo arrodillar también y en otro giro en sentido contrario golpea el rostro de su adversario y lo deja en el suelo.

Ergón le grita que saliera de ahí, y Hildegart corre por que los manchados ya habían invadido todo el muelle.

Los manchados habían ganado su primera batalla.

Era cuestión de tiempo que los reinos rojos y cafés enviaran más refuerzos. Es cuando preparan las trincheras y buscando adeptos para defender la ciudad. Toman las plazas matando Ereiser rojos y Koumen que obedecían al imperio rojo, toman establecimientos y mercados hasta donde podían hacerlo.

Hildegart envía a un hombre en un grifo para el informe.

— Es inaudito— Decía Ergón. — Que un grupo de manchados nos ganaran, esto no podemos dejarlo así… podríamos ser destituidos.

— Ellos ya venían con un plan, tenemos que rodearlos, envía un comunicado a cada familia noble de zona Ap para que envié a cada guardia, Ereiser y Kraiger que tengan disponibles, rearemos una contra-ofensiva, tenemos que aguantar antes de que tomen más de la ciudad, y hacer tiempo mientras lleguen los refuerzos.

Ergón obedece a Hildegart y sale. Los manchados de la ciudad ayudaban a los manchados de Raimfarben con provisiones y armas. Asmut le hablaba a la multitud de que los Maltuinos han preparado esto por muchos años, y que si querían ser libres tenían que colaborar con ellos para sacar a los rojos de la ciudad y dar a los verdaderos dueños de raza koumen lo que les pertenece.

* * *

Zastrozz hablaba del tema con Alizes.

— Tenemos que ayudar a nuestro aliado rojo diosa Alizes, para retomar la ciudad.

— Como yo lo veo— Dice Alizes, — Ustedes invadieron esa ciudad Koumen, así que no veo por qué ayudar a un invasor tiránico a retomar lo que no es suyo.

— ¿Dice que eso no le pertenece? Los rojos ayudaron a reconstruir la ciudad después de la guerra, cada casa, muro, y calle fue dado por los rojos a las casa más poderosas de lo Koumen, no ayudarlo sería un acto de traición.

— Bueno, si es de los Brown Koumen entonces deja que los Koumen se encargue, es su territorio ¿no?

Zastrozz se sienta en calma, y piensa mejor.

— No es solo eso, la ciudad quiere ser tomada por la casta de los Maltuinos, ellos esta detrás de esta revuelta.

Alizes no habló, prefirió callar para que Zastrozz revelara lo que en verdad quería.

— Ellos han sido nuestros auténticos enemigos. No hemos podido tocarlos, por razón muy altamente estratégica. Pero el Dark ayudo de una u otra manera destruyendo lo único que ha podido doblegar la raza manchada. Si esto pasa la guerra comenzara, aun si el Dark no la provoca o si la inicio involuntariamente tenemos que pararla antes de que nos acabe con todos.

Alizes se ve muy tranquila para lo que decía Zastrozz, así que le dice:

— Has como gustes Zastrozz yo ya no gobierno este mundo.

Él se queda mirándola muy desconcertadamente y le pregunta.

— ¿Qué es lo que quiere decir?

— Mientras yo estaba aquí haciendo solo lo que se me ha encomendado hacer y pensando que estaba muerto, él, sin ningún poder o habilidad ha podido desencadenar una serie de eventos que ha llevado a que la tormenta de media noche se cumpla. Así pues como están las cosas, yo juego un papel insignificante en esos eventos previstos, en tal caso yo ya no puedo controlar nada. Así que si quieres enviar un puñado de Ereiser, envíalos Zastrozz eso no cambiara nada.

— Y eso ¿qué quiere decir?— Pregunta Zastrozz.

— Que mientras él siga aquí, no hay modo de parar esto.

Zastrozz le ve con un miedo, y escribe la autorización de enviar refuerzos a la ciudad de Rouguen para que partan con los demás escuadrones rojos en la toma de la ciudad.

Neron quien es la cabeza de los Koumen había escrito también a Myleron que permitirá tomar el control, en su territorio siempre y cuando no dañen a la ciudadanía más noble. Esto da entender que solo era suprimir a los rebeldes y que las familias nobles estuvieran ajenas a la purga.

Myleron grita de felicidad al saber que Zastrozz le ha enviado soldados y que Neron permitía la invasión de ciudad Char. Este le contesta proponiéndoles de igual modo que ya era hora de destruir a los Maltuinos.

En esta carta le dice que después de que hayan controlado los disturbios, y ya teniendo control total de ciudad Char. Había que iniciar una represalia con todos sus ejércitos a islas negras, para destruir la comunidad Maltuina.

Los Maltuinos no tenía idea de lo que pasaba en esa ciudad, porque tenían sus propios problemas que atender.

Entre eso estaba juzgar a la vieja Gorsa por atentar contra la regla Maltuina de no causar división entre los mismo hermanos de comunidad.

Cada integrante de la comunidad, tanto los 7 Spirrow, como los 21 chaca le most conformarían el consejo de juicio Maltuino.

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