AOLL – Capítulo 51 – Charla de chicas

Autor: R. B. García

Mientras tanto en los cuarteles oscuros de los contrabandistas. Victoria y sus secuaces al ver que han capturado a sus camaradas, planean infiltrarse en la torre para un rescaté y averiguar el estado del Dark.

Victoria conformó el grupo con Smonca quien estaba preocupado por su bebe y su esposa, Glimh, y Alésto. Al parecer Victoria maniobra la oscuridad; un poder desconocido que puede crear campos de repulsión de luz, manipular la distancia, crear espejismos, extender mantos oscuros para desplazamiento en modo furtivo, y ocultamiento.

Esa noche mientras Alizes estaba mirando mi bolso, en plenilunio de la luna calipso. Victoria y los demás se adentraban por los túneles del acueducto. Y en todo el trayecto con su campo de sombra, pasaban desapercibidos ante los ojos de los guardias. Ella le indica a Smonca que buscara por el lado este y que los demas por los lados sur este y oeste de la torre donde se hallaban los calabozos. Victoria encuentra las celdas donde solo había muertos y personas en estado de desnutrición.

Y es cuando Alésto le dice a Victoria, que han hallado a Mera y Ncy, y al llegar a la celda encuentra el cuerpo desnudo y ultrajado de las hermanas. Ella llora de rabia y se lamenta por sus amigas, y en el instante escucha el grito de Somnca. Victoria le indica a Glimh y Alésto que recojan sus cuerpos para darle sepultura, y que salieran del edificio. Victoria se dirige a la celda donde estaba Smonca y lo ve llorar como un loco al ver los restos de su esposa y partes de lo que quedaba de su hijo. Este botaba babas y se dañaba sus manos al rasgar el suelo con sus uñas que ya brotaban sangre. Victoria vomita al ver eso y abraza a Smonca que estaba desconsolado.

— Los mataremos a todos Smonca, tenlo por seguro, pero ahora tenemos que salir de aquí…

— No, los mataré ahora a todos ellos, ¡malnacidos!, ¡bastardos! los mataré ahora.

— Escúchame Smonca, yo también perdí a mis amigas, Ncy y Mera que era como mis hermanas, pero si tu mueres ahora no podremos vengarlos. Ten paciencia, con el Dark podemos darles el sufrimiento que se merecen.

— Es culpa de él, si no se hubiera presentado…

— No digas eso, él lo hizo por ella.

— Entonces es culpa de ella.

— Si, es su culpa, ella lo ha embrutecido. Creo que sería mejor culparla a ella… sal de aquí, ahora vuelvo.

Victoria en verdad sentía que todo era culpa de ella, que mi manera de actuar imprudentemente era por su causa. El desespero mío por encontrarla causo que me aventara a ellos como si nada, así que con su poder se abrió paso a la cumbre de la torre en busca de su cuarto.

Ella crea una cortina oscura, y hace que el cuarto de Alizes se llene de tinieblas. Alizes observa como poco a poco todo se vuelve oscuro, y ella al verlo se sienta en la cama y espera que Victoria se presenté.

Un cuchillo de la oscuridad sale para ponerse en el cuello de Alizes, y Alizes con esa tranquilidad dice:

— ¿De donde sacaste ese cuchillo?

— ¿Sabes quién soy?

— Si, pero responde a mi pregunta ¿Dónde sacaste ese cuchillo?

Victoria sentía como la tranquilidad de la diosa la intranquilizaba a ella.

— Este cuchillo salvó a Raynard cuando peleo contra los Arion en la arena.

— Ósea que lo conoces.

— ¿Quién crees que le tiro ese cuchillo cuando estaba arrinconado?

— Sigues sin responder mi pregunta. ¿De donde sacaste este cuchillo?, hasta donde recuerdo Zastrozz lo había guardado después de que tomara a Parom en la arena.

— No me fue difícil sacarlo, lo hallé en el almacén.

— Entonces mataste a los guardias.

— Eso que importa. Lo que importa ahora es que ahora tu me respondas una pregunta, ¿Qué hiciste con el Dark?

— Mi Dark…

— ¡No digas que es tuyo, él me pertenece!

— ¿Ósea que el cruzo medio mundo por ti?

— Eres una…

— Ese Dark ya no está aquí. Lo envié muy lejos… al desierto de las lamentaciones.

Y cuando dijo eso, la repulsión de objetos de Alizes hizo que el cuchillo se desprendiera de la mano de Victoria.

Victoria se mescla en la oscuridad y se abre paso donde el cuchillo queda para recogerlo. Alizes le ve y le dice:

— Veo que le respetas, como para venir aquí a mi cuarto y amenazarme.

— Él es un Darker assas, mi sangre, mi carne. Tú no tienes ningún vínculo con él, ni siquiera perteneces a nuestro clan oscuro, tu madre es la diosa de nuestros enemigos los Berserkers, y aun así te atreves a decir que es tuyo.

Victoria se envuelve en manto de oscuridad y ataca a Alizes, pero un escudo repele el cuchillo manchado de sangre, Victoria envuelva el escudo invisible de Alizes en oscuridad para que no pueda ver su ataque. Pero era inútil el escudo le cubría todo el cuerpo, era invulnerable.

Alizes estaba totalmente tranquila así que le dijo.

—Hablemos.

Y la oscuridad que envolvía el cuarto se regresa a la sombra de Victoria.

— Hay un ataque que no he probado.

Alizes al ver la hostilidad, alza su mano para aturdirla con su repulsión. Pero ella desaparece ante sus ojos, y al darse cuenta el cuchillo vuelve a su cuello.

— Es mejor que me explique qué es lo que tramas.

Victoria había ganado esa batalla, ella posicionaba su mano con el cuchillo en la carne para que no volviera a salirse de su mano sin antes degollarla. Pero Alizes seguía igual de tranquila, incluso se le salió una sonrisa.

— ¿Qué es lo que tanta gracia te da?— Pregunta Victoria enfadada.

— Bueno, no sé por qué me atacas, pero vas hasta la última instancia por él, ¿no es así? Él le pasa lo mismo con migo.

Victoria queda desarmada con ese argumento y quita su cuchillo del cuello de Alizes.

— Siéntate— Replica Alizes.

Victoria no se siente, pero deja que Alizes sí.

— Yo vengo del mismo mundo que él, y él trato de salvarme… incluso ahora quiere que vuelva con él, pero lo he mandado a que cumpla su misión en este mundo.

— ¿Qué misión?— Pregunta Victoria.

— Traer la guerra.

— ¿Traer la guerra… y tú por qué quieres que él traiga la guerra para tu pueblo?

— Este país y el país de los dorados no es mi pueblo.

— Eres extraña, como él.

Alizes ve la luna, y sigue diciendo:

— Entiendo que él se vea como uno de los tuyos, pero tienes que aceptar que no lo es, del mundo donde vinimos…

—… Hay más de los nuestro que aquí, si, él me lo dijo también— expresó Victoria terminando lo que Alizes iba a decir.

— No es justo, ¿Por qué tuvimos que ser nosotros los exterminados?

— Ten paciencia, él vendrá tarde que temprano.

Victoria la ve y se da cuenta de lo hermosa que era, y por qué me interesaba y sintió por primera vez una emoción llamado celos.

— Me iré, pero esta no será la última vez que nos veamos.

— ¡Espera!— Grita Alizes, — quiero hacerte una última pregunta. Tu… tu, también le amas ¿no es así?

Ella le voltea la cara porque le daba pena admitirlo.

— Eso creí— Dice Alizes.

Victoria le muestra a Alizes otro poder de la Umbraquinesis.

— ¿Sabes qué es esto?

Y de su mano crea un tipo de esfera negra.

— Mi padre me la dio, el rey Dark Black me dijo, que cunado encontrara a un hombre digno, que se la diera. Esta esfera consume lo que sea, no importa si es fuego, tierra, o trueno, no hay nada que lo detenga… y quería dárselo, pero su amor hacia ti me hizo dudar, así que lo guarde. Pero ahora me arrepiento… que tal si algo mal…

Alizes le pone su mano en su rostro para limpiar una lágrima, y ella continuaba.

— Mi padre hubiera podido acabar la guerra con esto, no entendía por qué me la entrego.

— Tal vez la guerra ya estaba pérdida y quería que otro Dark la terminara, puede ser que no quería morir con este poder en su interior, tal vez sabía que él vendría— Respondió Alizes.

— Tal vez, ¿pero si le pasa algo?

— ¿Sabes por todo lo que paso antes de conocerte?

Pero ella desconocía lo que paso antes, así que Alizes le dijo:

— Él lucho contra un korno en el desierto y lo mató, lucho contra un korno gigante y lo domó, lucho contra un civilíco y lo derrocó, destruyó una ciudad de tormento, sobrevivió a las ballenas come hombres en los cielos, y luchó contra los mejores hombre en las arenas del Roodolkan. Es mejor que te prepares porque cuando él llegue todo el mundo como lo conocías sucumbirá.

— ¿Cómo sabes esto?, ¿cómo estas tan segura que volverá con un ejército?, los manchados no tienes fuerzas para la guerra, y los Maltuinos no son más que oportunista, mi clan ha desaparecido y yo soy su última descendiente pura, ni los blancos entran en guerra ni los colosales nos ayudarían, ¿y tú sigues diciendo que vendrá con un ejército?

— Porque lo he visto— Lo dice Alizes con una sonrisa.

Ella mira el resplandor de su cabello azul y sonríe también.

— Él es un simple mortal, que se cree semi-dios— Dice Alizes.

— Él es un simple Dark assas— Dice Victoria.

Victoria vuelve con el grupo, y le informa a la banda que todos los que conforman la pandilla; desde los niños hasta los ancianos, tienen que abandonar las tierras rojas para ir a tierras oscuras.

— Escuchen muy bien, tomen todas sus pertenencias y todo lo de valor para salir de aquí, iremos a islas negras.

Todos murmuraban que era muy peligroso. Pero Smonca dijo:

— Ya escucharon, tomen todo y salgamos de aquí cuanto podamos, ella tiene un plan y yo la apoyaré.

Esa misma noche, todos sacaron lo de valor, para salir de Rouguen.

Ereiser llegaron a la antesala de Myleron donde dormía plácidamente y le dijeron.

— Mi señor, se han infiltrado en el castillo y se han llevado los cuerpos de las presas, y han tomado el cuchillo con el que mataron a Bewolf.

Myleron se levanta y grita.

— ¡Da la alerte, y que no se escapen, los quiero muertos a todos ellos!

Myleron despierta a Zastrozz y este busca el arma del Dark pesando que también lo robaron, pero esta estaba intacta.

Entonces este se reúne con Neron que tenía que partir en la madrugada como Zastrozz. Stained Bai ya se había marchado este dijo que tenía que atender otros asuntos.

El consejo de los más poderosos se reúne para ver lo que habían hecho los invasores. Y vieron que no estaba el cuerpo de Ncy ni de Mera. Y los guardias que custodiaban la armería estaban muertos. Y un letrero con sangre que decía:

“NO LO OLVIDAREMOS”

— ¡Mi señor!— Grita una Ereiser. — Mi señor, un grifo, en las afueras.

Él va donde estaba el Ereise y el grifo y este le dijo:

— El túnel, en el túnel subterráneo, había otra Dark assa, una mujer Dark.

Myleron coge al Ereiser del cuello para gritarle:

— ¡¿Qué es lo que dices?! ¡¿Una Dark, estás completamente seguro?!

— Si, sé muy bien como lucia el otro Dark, pero esta era una chica aunque más pequeña, iba con un grupo y mató a todos los Ereiser de la frontera.

Otro Ereiser llegó para informarle a Myleron otra noticia.

— Mi señor, hay otro mensajero… pero esta vez de Char.

El mensajero se arrodilla para darle las noticas.

— Mi señor, hay disturbios en la ciudad, un grupo de barcos llegó con mucha gente que provenían de Raimfarben, y se han tomado la ciudad.

— Maldita sea la hora en que ese Dark puso un pie en este país— Dice Myleron con gran furor.

El grupo de Victoria había pasado la frontera y esta le decía a la banda liderada por Smonca.

— Él vendrá pronto, y con un ejército. Mientras él llega sobreviviremos y nos prepararemos, así que continúen hasta que sus pies sangren, llevaremos a nuestros camaradas a su ciudad natal, no los dejaremos en una tumba en tierras rojas malditas.

Smonca, estaba más que decidido a entrar en la guerra. Ya no hablaba con nadie sino con Victoria, comía poco y todos los días se levantaba a entrenar. Los contrabandistas tenían alguna especialidad en batalla, y cada uno entrenaba por su cuenta. Los campos donde estaban se llamaban Kaff, era tierra Koumen.

Y esa tierra era una aldea donde había nacido Mera y Ncy. Todos los de la banda esperaron caer la noche para hacer la ceremonia de sepultura.

Esta tierra era fría, y en las noches la bruma se esparcía por todo el bosque. Los hombres crearon tres tumbas con la inscripción de su nombre y lo que significaba para ellos. En la tumba de la mujer de Smonca, solo estaba su nombre y una pulsera que él le había regalado a su hijo colocándolo sobre la roca que llevaba su nombre.

Y él dijo las siguientes palabras.

— Nunca supe de donde era, pero el amor que ella me tubo me detuvo a cuestionar su procedencia, Lcia mi amor espérame en el lugar de los dioses, te veré ahí cuando muera en batalla por vengar tu muerte y la muerte de nuestro hijo tan injustificadamente…

Smonca empieza a llorar y permite que Victoria continúe con sus amigas.

— Mera y Ncy, mis mejores amigas, y también Lcia una mujer que me ayudo a comprender mejor lo que es ser madre y esposa. Todo lo que les pasó no quedara impune, quienes hicieron esto morirá, y morirán sin piedad ni misericordia.

Cada hombre y mujer de la banda dedicaron unas palabras hasta el amanecer.

Victoria habló con el grupo, que había formado un campamento en el bosque, y en la fogata donde todos estaba reunidos con tristeza, ella les habla.

— Iremos a Char, he escuchado que empezaron disturbios por parte de manchados que llegaron de Raimfarben que se tomaron la ciudad, no tardara mucho cuando los Redgroouk envíen un ejército para suprimir a los machados. Propongo ir y ayudarlos.

— Yo iré— Dice Smonca, — Mientras sea por matar Redgrouks yo me apunto.

— Jefe…— Dijo Glimh — Yo no puedo ir con ustedes…

Todos miraban a Glimh, y muchos le preguntaron por qué.

— Mi hermana está muy pequeña, no quiero arriesgarla, si esta es la decisión final quiero que me perdonen, pero no quiero ir a batallar.

La hermana de Glimh era muy pequeña para entender estas cosas, así que Smonca permitió el retiro de Glimh.

— ¿Alguien más?…

Y otros dieron sus escusas, unos por temor a morir, y otros por no tener interés de la batalla, y otros por la misma razón de Glimh, al final solo quedaron 25 miembros.

Cuando salía el sol, cada uno tomo rumbo diferente con sus pertenencias y con parte de ganancia de lo contrabandeado.

Y es cuando Smonca les dijo: — Esta es su última oportunidad, esta vez los que se quedan será para morir en batalla, ya no hay vuelta atrás. Si no tienen nada, mueran por algo, por su libertad y por dejar un mundo mejor a quienes vienen detrás de nosotros. Cada uno cuenta con un hermano, aquí con los 25, somos ahora lo que tenemos, la familia que se apoya es una familia irrompible, así que tomen sus hachas y espadas, lanzas o flechas, porque a donde vamos solo nos espera la guerra. Y todos ellos gritan de excitación y parten a Char.

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