AOLL – Capítulo 50 – Desterrado

Autor: R. B. García

Al despertar en ese calabozo, el horror no se hizo esperar. Escuchaba gemidos y gritos de desesperación. Los guardias estaban violando a dos mujeres que habían sido cómplices en mi infiltración del coliseo.

Yo había sido amarrado, y con un bozal en mi boca, esto me impedía moverme y gritar del dolor.

Estas mujeres eran Ncy y su hermana Mera.

Ellas gritaban por odio a que las profanaran. Al verlo, lloré suplicando de que las liberaran, y me movía de un lado a otro para poder hacer algo, sin embargo fue inútil, no podía hacer nada.

La impotencia me carcomía el alma, ver como sufrían y eran violadas enfrente de mí. A Mera le penetraron con una espada delante de su hermana.

Un soldado dice:

— Oigan miren, ya despertó.

Uno de ellos trajo un asiento para acomodarme en ella, me quitan el bozal y empezaron a golpearme el rostro. Y todo sucedía mientras seguían violando a Ncy. Yo la miraba y ella a mí, como diciéndome que era mi culpa, que si no hubiera sido por mi imprudencia esto no estaría pasando. Yo me arrepentí de ser tan confiado, de que podría ganar o ganarme el afecto del publico. Este mundo es igual al nuestro, desalmado.

Es ahí cuando a Ncy le cortaron la garganta.

Y traen a un mujer con su bebe, era la mujer de Smonca que había sido capturada también con su hijo.

— No por favor, piedad, piedad— Decía la mujer.

Yo les gritaba también que la dejaran, pero ellos seguían golpeándome y latigueándome.

—Oye, maldito Dark, ¿Por qué no te liberas y la salvas? ¿Qué dices?— Decía aquel soldado crecido porque me tenía amarrado.

— Ha es verdad, no eres mas que un simple bastardo. Que decepcionante, si te vieran ahora, ya no eres tan poderoso como todos decían ¿no es verdad? ¿Sabes quién es esta mujer?

Yo le miraba con odio, mi furia estaba a tal punto que quería arrancarle la tráquea con mi boca, pero el soldado estaba fuera de mi alcance.

— Esta mujer es la esposa del contrabandista de Arden y Killdebel más conocido en el mundo bajo de Akai. Y esa chica a la que mis soldados satisficieron con tanto cariño era su mano derecha, y su hermana Mera. Tú las trajiste a mí, tengo que reconocer que me facilitaste el trabajo, por eso para devolverte el favor te daré una pequeña recompensa.

El soldado le hace un gesto a sus subordinados para que abrieran la puerta a unos escorpiones gigantes traída de las islas Lpudientes, en un fosa donde esas criaturas luchaban entre si picoteándose. El soldado me dijo:

— Te daré una oportunidad para que la salves. Tienes determinado tiempo para que te puedas soltar y tomarla antes de que caiga a esa fosa infestada de Escorpos gigantes.

Los soldados sacan cada uno una lanza y espada y lo apunta a ella. El tiempo empieza a correr y yo trato de liberarme. Tenía mis manos atadas a cadenas de cactolium, y trataba con todas mis fuerzas observando como ella daba pasos atrás mientras era asediada con esas lanzas. Miraba a todos lados y tomaba a su bebe protegiéndolo. Yo les gritaba que no le hicieran nada, pero a medida que ella retrocedía más se acercaba al borde del precipicio.

— !No, por favor déjenla, su problema es conmigo no con ella, déjenla por favor, se los suplico, golpéanme todo lo que quiera, pero perdóneles la vida a ella y a su bebé!— Grité de rabia y con lágrimas.

Y el soldado saca su espada y empuja con la punta de esta a la mujer que cae a los escorpiones para ser devorada.

— ¡Nooooooooooooooooooooooooooooooo!, malditos, malditos, malditos, malditos, malditos— Y repetía eso una y otra vez, casi que mil veces lo

repetía sin parar. Y este me observa y me ve desnudo, con todas esas marcar, lleno de sangre y pus. Y me dijo:

— Me das asco, hijo de Eos.

Me hicieron beber agua con eses, y me golpeaban todo lo que podían.

Vomite tanto por eso, que ya no se divertían torturándome.

Hasta que llega otro guardia para decirme que la diosa Alizes me requería.

Me hacen pasar desnudo por toda la plaza para llevarme al castillo, y toda la gente tiraba rocas. Una me hizo caer, y el caballo unicornio que me llevaba me arrastraba por todas las calles.

Cuando llego a los pies de Zastrozz, este me levanta y me toma de un brazo. Y me sube por todos esos escalones para postrarme ante la presencia de la diosa Alizes.

Yo estaba sucio, lleno de sangre en mi rostro y golpeado, tenía mi ojo hinchado, y con morados en mi hombro, piernas, y brazos, tenía raspaduras y cortadas.

Estaba completamente desnudo ante ella.

Y ella al verme lo que hace es darme un beso, sin saber por todo lo que pasé en ese calabozo.

Yo no le miraba, me sentía como basura ante ella que olía muy bien, y su piel rosaba mis magulladuras. Tenía mi cabeza baja y mi mirada estaba perdida ante lo que viví.

Ella se arrodilla para buscar mis ojos, y dice:

— No sabes lo feliz que estoy por verte aún con vida, y parece que estas muy mechudo cuando nos conocimos.

Yo no le respondí, Sin embargo ella llamo a una mujer para que le llevara unas tijeras y empezó a cortarme el cabello, según ella para purificar. Y mientras lo hacia ella me hablaba.

—Que estés en este estado es prueba de toda tu valía— Me dijo.

— ¡Mátalos!— Le susurro.

— ¿Qué?— Me responde.

— ¡Mata a esos bastardos!— Le dije.

— No puedo hacerlo— Me dijo ella. — ¿Por qué?— Le indagué.

— No es el momento— Me respondió nuevamente y con calma.

Ella seguía cortando y cuando termino se levanta y se asoma por la ventana para observar la ciudad roja.

— Este mundo esta corrompido— Le exclamé con rabia.

— Si, lo sé— Y al verme se sonroja. — Vaya, te vez… mas, varonil— Me comenta un poco titubeante.

— Entonces, ¿por qué no es el momento?— Le pregunto cambiando el tema de mi aspecto, ya que veo la señal de excitación en ella cuando quita su mirada de mí y se muerde el labio.

— Ese cabello tuyo cubría tu rostro, no podía verte bien, y ahora estas…

— ¡Responde!…

— Mírate— Me dijo entre sonrisas sarcasticas— Mírate como estas, no quiero aceptarte en las condiciones en la que te encuentras, quería aceptarte como igual, pero has perdido por tu imprudencia. ¿Creías que ibas a ganar, a sabiendas de como este mundo trata a los Dark? Que ingenuo fuiste… Pero aun así no estoy decepcionada.

— Has cambiado, te veo más confiada y segura de ti misma— Le respondí.

— Sí, he cambiado. Y no sabes cuánto.

Después de eso y de que mostrara esa nueva faceta, callé y bajé la mirada.

Y mientras ella hablaba de todo lo que le paso en este mundo, yo susurraba una canción. La canción que me fue mostrada en ese sueño por el dacaracto.

Y ella se percató de que no le prestaba atención y dijo.

— ¿Qué es lo que susurras?

Y es cuando le canto la canción de Coldplay, que se titulaba el científico.

Como estábamos entrelazados en mente los recuerdos mutuos pasaban por mi cabeza y por la de ella. En mi cabeza suena el piano, y es cuando escucha de mí la siguiente letra:

“Vine para verte. Decirte que lo siento, no sabes lo encantadora que eres.” Ella retrocede y le salen lágrimas, y dice:

— ¿Lo recuerdas?

Y continúo cantando esa canción que se combinaba con los recuerdos de nosotros dos. Tanto de pequeños como de grandes, cuando estuvimos juntos, cuando vivíamos en mundos separados, y en otros lugares.

“Tenía que encontrarte, decirte que te necesito, decirte que fui yo quien te apartó. Cuéntame tus secretos, hazme preguntas, volvamos al comienzo de todo esto. Corriendo en círculos sin llegar a nada, dirigiéndome a una ciencia desconocida. Nadie dijo que sería fácil. Qué pena separarnos así… nadie dijo que sería fácil, nadie dijo que sería así de difícil, ¡oh llévame al comienzo de todo!

Estaba suponiendo, números y figuras, descifrando los rompecabezas las preguntas de la ciencia, de la ciencia y el progreso” y esta canción era cantata por el vocalista Chris Martin, como si lo cantara solo para nosotros en ese recuerdo.

Ella no pudo aguantar las lágrimas, y lloró mientras dejaba pasar ese recuerdo por su mente.

“No hablaba tan fuerte como mi corazón. Dime que me amas, vuelve a buscarme y me apresurare a comenzar… corriendo en círculos, sin llegar a nada, volvamos a ser como antes. Nadie dijo que sería fácil, que pena separarnos así.”

En los recuerdo de ella, atestigüé todo lo que ella sufrió, el bullying, el maltrato por parte de su madre, la muerte de su padre, las noches frías en solitaria, como quería cortarse las venas, las veces que quería envenenarse, y las veces que quería lanzarse a los carros o al metro. Todo esto me hizo llorar

también, el pensamiento de cómo sería el mundo sin ella, y como sería la vida de su madre si ella no hubiera existido. Las veces que no dormía en su casa y que pasaba toda la noche en las afuera pensando en que estaría haciendo su madre en ese momento en que la dejaba sola. “Nadie dijo que sería fácil…”

“Nadie dijo que sería así de difícil, ¡Oh llévame al comienzo de todo!… ”

Al termina todo, ella me ve y yo la veo también y le digo entre lágrimas.

— Quiero volver a casa…

— Aun no— Dice ella, — Al principio no quería volver, que quedarme era mejor. Pero luego me enteré que tú me buscabas, y es ahí donde pones mi mundo de cabeza. Te contaré algo curioso—Me dijo.

Ella se acerca y me cuenta.

— El oficial Oslow era mi padre.

— ¿Qué?

— En ese recuerdo, tu padre dijo que investigaba la muerte de un oficial.

— Si, lo recuerdo.

— Mi madre tenía una aventura con otro hombre, también policía…

— ¿Era el hombre que golpeo a tu madre en la estación de buces?

— Así es, mi padre los descubrió en el cuarto mientras ella lo engañaba. Yo lo vi todo, él discutía con ese hombre y en un descuido ese hombre asesina a mi padre… lo asesino con el arma de dotación. Él esconde su cuerpo y le pide a otro policía amigo suyo que le ayude en la cuartada. Mi madre quería huir pero la llegada de tu padre lo alerto y amenazo a mi madre de que si decía algo no moriría rápido ni sin dolor. Así que nos fuimos, fue el mismo día en que te encontré llorando en esa estación.

Al crecer, mi madre y yo nos mudábamos constante mente, yo no duraba mucho en las escuela… porque siempre a donde iba era juzgada. Un día mi madre se enteró que tu padre había demostrado que esos dos oficiales habían sido judicializados y metidos a la cárcel. Fue la primera vez que la vi sonreír, y sintió que ya era tiempo de volver. Un amigo suyo le ofreció trabajo como

oficinista, pero luego yo me entero que no era para nada bueno lo que hacia mi madre. Él estaba casado, pero a ella no le importaba, aun así como secretaria pagaban muy bien con servicios extras. Todo había cambiado en ese pueblo, todo era para mal; pero sin tener recuerdo tuyo de como eras antes y en mi trágica vida tratando de olvidarlo todo, apareciste. Pero ya no estabas llorando, te habías convertido en un hombre fuerte, luchador, y te sentaste al frente mío para verme. Pero yo ya tenía heridas en mi alma, yo ya estaba en mis límites, todos mis sentimientos amargos querían estallar, pero mi debilidad no permitía hacer anda de esto. Así que después de tanto tiempo decidí morir de una vez por todas… pero parece que algo o alguien me han dado una segunda oportunidad. Pensé que tal vez si llegaras a mí, tratarías de convencerme de que volviera, y ya lo he pensado muchas veces, así que mi respuesta es… no, aun no. Este mundo está destinado a tomar el mismo rumbo que el nuestro, así que antes de eso tenemos que cambiarlo, así que te daré una oportunidad. Si aún me quieres, volverás por mí.

— ¿A qué te refieres?— Pregunté.

— Si quieres tu venganza, te la daré, así que tienes que ponerte aprueba otra vez, te desterraré y volverás con algún ejército para empezar la guerra. Con la guerra la revancha que se ha mantenido en el tiempo equilibrará la balanza del poder. Tu mi Dark, tienes el poder de la oscuridad, el mito de la muerte, yo como mortal he adquirido cierto poder también… así que te daré la libertad de soltar tu potencial en el destierro para que cuando vuelva cambies el mundo.

— Definitivamente ya no eres la tímida chica de esa biblioteca— Le dije.

— Yo por mi parte actuaré, lo fingirá todo, en desconocimiento de nuestro trato, ¿Qué dices?

— Yo, ¿no tengo alternativa, cierto?

— Bueno, has pasado por tanto… pasar por otras aventuras ya no tiene importancia ¿cierto?

Yo le sonrió porque me hizo gracia y acepto el trato.

— Después de esto, y sea lo que ocurra después me iré contigo y seré tuya para toda la vida, no habrá términos medios— Me dice.

Alizes grita el nombre de Zastrozz y le dice:

— Zastrozz, quita de mi vista a este mugroso Dark Asas, límpienlo, trátenle sus heridas y destiérralo, llévalo al desierto de las lamentaciones, sin agua ni comida, solo con sus prendas de vestir y déjalo a su suerte.

Zastrozz se sorprende de esta decisión porque pensaba que me ayudaría, o gobernaría con ella, pero después de lo que le dijo, hace caso a su orden y me quita de su presencia. Una chica llamada Mra, entra cuando yo salgo y al verme abre esos ojos cuando conocé por primera vez que era yo ese Dark que le quitaba el sueño a su diosa, así que al entrar ella no dice nada al respecto sobre mí, pero si menciona que Zastrozz había decomisado mi arma pero el bolso terciado que yo llevaba fue encargado por él para que Mra se lo entregara a ella con todo lo que llevaba incluyendo cosas de este mundo.

Al tomarlo ve lo que hay dentro y mira los auriculares negros. Deja el bolso y lo primero que hace es pedirle a Zastrozz que volvieran a Oru.

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