AOLL – Capítulo 40 – Charles Irving Smith, se despide de Charles Robert Darwin

Autor: R. B. García

“Nos sentamos en una mesa para tomar té, Charles estaba un poco asustado por mi conocimiento sobre el escrito que su abuelo le había dado. Charles me contó que haría un viaje a Londres, así que antes de que se marchara me propuse contarle sin afectar la historia o la realidad la historia que alguna vez me hubiera gustado contarle, porque sería la última vez que lo vería.

— No te diré como o cuando o en donde conocí a tu abuelo. Pero te diré que fue un gran hombre— Le dije.

— ¿Cómo sabes del libro?—Preguntó él.

— Sera un poco difícil de creer Charles, pero… lo escribió un antepasado mío, y se lo regaló a tu abuelo.

— Mi padre me habló mucho sobre criaturas fantásticas, y como un hombre podía estudiar el origen de todas estas criaturas desde una perspectiva fantástica, viviendo aventuras en un mundo casi imposible. Creo que fue este legado lo que me impulso a estudiar todas estas criaturas— Me relató Darwin.

— Charles, tuve el tiempo de leer algunas de tus investigaciones, y tienes toda la razón, pero no quiero que te alejes mucho sobre el origen de la creación. Sé muy bien que explicaste con tu viaje a los galápagos la distribución geográfica de especies, y que crees que por medio de la selección natural las mutaciones alteren la morfología en las especies por el cambio de entorno, sin embargo ten presente que todas estas criaturas si evolucionan o no seguirán siendo las mismas criaturas. La creación que habla la biblia es muy útil en este tipo de cosas, tu abuelo no erraba del todo; las criaturas del génesis podían variar, tendrían un cambio según su género al que pertenece la especie. Así como los pinzones se adaptaban según los cambios climáticos, seguían siendo pinzones.

— ¿Cómo es que sabes todo esto?, te ves muy joven como para tener todo ese conocimiento, además cuestiono lo que la biblia literalmente habla sobre como las criaturas tienen tantas posibilidades en tanto a su cambio, cuando dic: Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produce según su género, y toda ave alada según su especie. Una especie evoluciona para crear otra, esta variación está confirmada.

— Mi amigo, no entraré en debate, sé que tu conocimiento ha alterado la percepción que tienes de Dios, solo te diré esto; las criaturas tienen posibilidades de mejorar, y de cambiar. Pero nada nuevo se hará, muy claro dice la biblia cuando se menciona que nada nuevo hay bajo el sol.

Charles, me reprende.

— Basta, no hablaremos más de este tema, solo quiero que me digas como es que conoces a mi abuelo.

— No te lo puedo decir, Charles solo quería visitarte, así que me despido.

— Espera un momento…

Charles me hizo sentar de nuevo y me dijo.

— Siento mucho mi repentina alteración, la primera vez que leí ese libro tenía 9 años, mis demás hermanos no quisieron el libro cuando mi padre se los ofreció a cada uno, como era el quinto de siete, me lo dejaron.

No entendí mucho sobre lo que trataba, su temática era muy avanzada para mi edad, pero a medida que leía, entendía el potencial que ofrecía la lectura. A medida que pasaba el tiempo y de que releía para entender mejor, comprendía las relaciones del protagonista y sus ansias por conocer mejor el mundo donde se encontraba. Me dio a entender que el mundo estaba dispuesto a ser cambiado por la gran influencia que allí se mencionaba. Entonces cada criatura mencionada era creada por la imaginación de los protagonistas, el mundo se ajustaba por las formas infinitas que el hombre poseía.

Entonces me llegué a preguntar ¿qué tan posible era que el mundo fuera moldeado de otra manera? Mi padre nunca me pudo explicar bien el mundo, aun cuando pertenecíamos a la comunidad anglicana, interpretar literalmente lo que dice la biblia para mí no era suficiente. Si existe un Dios al que yo le pueda ofrecer esta posibilidad, entonces debe estar de acuerdo conmigo cuando digo, que el tiempo es nuestro peor enemigo. No sé si esto impacte en las mentes ahora o en un futuro, pero todo lo que investigue es para dar explicación al origen bíblico, a como Dios construyo eso, y si me equivoco espero él me perdoné por cuestionarle. Pero esto es muy importante, así como ese libro, en este mundo no solo nos adaptamos a él, sino que también él se adapta a nosotros.

— ¿Lo escribiste con el fin de adaptarse a la escritura bíblica sobre la creación?

— Hice lo mejor que pude.

— Mucho criticaran esto Charles, pero una mente que esté dispuesta aceptar la evolución como medio creador de Dios, derrumbara muchos muros de la soberbia humana.

— Todas las verdades son fáciles de entender, una vez descubiertas. El caso es descubrirlas…— Y de inmediato yo dije— Galileo Galilei.

Charles me mira, y dice; — Gracias, por hablar de esto, no tenía yo como poder exponer todas mis dudas sin antes hablar sobre ese libro, pero bueno al menos aceptas mi investigación.

— Cada uno rendirá cuentas. Sin más que decir me despido, tomare rumbo a Irlanda. ¿Y tú que harás?

— Yo continuaré mis investigaciones, sabes muy bien que este es un mundo grande, así que continuare en eso, investigando, colaboraré con Edmond Grant, sobre criaturas marinas.

—Bien entonces me retiro, fue un placer conocerte Robert.

— Lo mismo digo.

Charles me estrecha la mano y yo le respondo con un fuerte apretón de manos, el me ve salir, y yo al salir miro por última vez atreves de la venta como ese hombre meditaba nuestra conversación.

Me dirigí con Chardi y mi hijo a la estación del tren para ir a Irlanda, más específicamente a Dublín, a pasar el tiempo que me quedaba con ella.

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