AOLL – Capítulo 14 – La Cabaña

Segundo Volumen
Autor: R. B. García

Tenía hambre y sed, y me pasé toda la mañana hasta la tarde en ese
lugar observando, pero el viejo en ningún momento salió de la cabaña.
Cae la noche y sus lunas, me acercaba muy prevenida para mirar por la
ventana que estaba haciendo. El viejo cocinaba algo, y el olor me atacaba
como nunca antes había sentido. Esa cabaña tenía un cobertizo, una chimenea,
un jardín, y un molino, todo lo necesario para sobrevivir en ese desierto.
Pero el olor de lo que cocinaba el viejo me hacía perder la
concentración de lo que yo analizaba, entonces sentí la voz de él en la puerta.
— ¿Quieres comer? Preparé estofado de Squru, es como una tortuga en
nuestro mundo.
Yo no tenía otra opción que comerme mi orgullo y aceptar el
ofrecimiento, así que entré y seguía sus movimientos de que no me atacara o
no me hiciera algo raro, y veo como serbia un plato de estofado para él y para
mí. Y sirvió agua de una roca cuadrada y coloco todo en la mesa. Yo remojé
un pedazo de algo que parecía pan en el caldo del supuesto animal que se
parecía a la tortuga y me lo llevé a la boca… — ¡esta delicioso! —Exclamé, el
pan el caldo, y la carne estaba delicioso, tomé la cuchara y empecé a comer
como loca hasta saciarme.
Tomaba bocanadas de esa agua y del caldo, hasta que el viejo me
pregunto:
— Bueno, ahora dime ¿cómo llegaste hasta aquí?
— Salté desde un risco… pero nunca imaginé que terminaría aquí.
— ¿Desde un risco?, ¿Por qué hiciste tal cosa?
— Quería terminar con mi vida, terminar con el sufrimiento.
— ¿De qué sufrimiento hablas?
— No tengo propósito alguno de dónde vengo, nadie me quería si no
para jugar conmigo, jugar con mis esperanzas e ilusiones, sabía que terminaría
cediendo a la voluntad de otros, pero no lo quería, preferí morir antes que ser
el juguete de los demás… siempre llevé una vida donde me juzgaban y se
mofaban de mi o de quien era, y nunca tuve valor para detener ese
sufrimiento, me daba miedo… defenderme, o tratar de conseguir algo, y que
luego me lo destruyeran, tenía miedo de ser corrompida.
El viejo me miraba muy seriamente y me serbia más agua. Yo en
cambio pedí más comida.
— Tu miedo y tu deseo de morir fue la llave que abrió las puertas a este
mundo, no se aparecería ante ti si no tuvieras el deseo de vivir de nuevo
jovencita— Dijo el viejo mientras serbia agua, y preparaba otra ración de
estofado.
— Aun no puedo creerlo, que llegara a otro mundo, pero creo que es
mejor así.
Veía el libro que traje de ese mundo, « la vida de los caracoles» y supé
que en algún momento, ese chico quería hablarme de alguna manera.
— ¿Te gustan los caracoles?
El viejo me puso enfrente otro plato repleto de caldo de Squru y el pan
extraño pero raramente delicioso.
— No, no me gustan, pero es muy preciado para mí, fue lo único bonito
que valía la pena traer.
Me ahogué con una euforia extraña, y derramé lágrimas, sentía ese
dolor de cómo fue todo antes, y me eché a llorar… aun tenia reservas de
lágrimas y tristeza en mi interior.
—Oye muchacha es mejor que tragues primero, podrías ahogarte con la
comida si lloras a la vez.
Ese viejo me veía llorar con la comida en mi boca, masticada, mesclada
con saliva y lágrimas. Así que me calmé un poco.
El viejo me pasó un pañuelo, y me limpie mis lágrimas y mis mocos, y
terminé de comer. — Oye muchacha descansa un poco, tengo un lugar arriba,
mañana te espera un gran día.
— ¿A qué te refieres?
— Bueno, si quieres empezar de nuevo en este mundo tienes que
aprender todo de él.
El viejo me puso a pensar sobre un nuevo comienzo y simplemente
acentúe la cabeza y agradecí que el viejo de quien yo sospechaba me diera la
bienvenida en el otro mundo.
Subí al cobertizo y me acosté, pero no tenía una pisca de sueño, así que
saqué de nuevo el libro de ese chico y acerqué el libro a la luz que provenía de
la cocina, y busque la primera página para leer.
Y el primer capítulo decía lo siguiente:
Los caracoles son el nombre popular para los moluscos gasterópodos de
concha espiral, que han surcado el planeta desde hace más de 600 millones de
años. Aunque parezca que es una criatura de aspecto lento e inútil, descubrirás
que los caracoles tienen aspectos muy interesantes para su estudio, como lo es
su habitad, su alimentación, y el diseños de sus cuerpos.
Por otro lado te darás cuenta que los caracoles, no son las criaturas más
escasas del planeta, sino todo lo contrario, después de los insectos los
caracoles circundan todo el globo terrestre encontrándolo en diversos hábitats,
por su tamaño pequeño, y por su coraza les ha valido el titulo como uno de los
habitantes más viejo de nuestro planeta. Habitando mucho antes que nosotros;
no se puede negar que son seres, que recorren su camino con un paso tranquilo
y calmado, con contracciones musculares ondulatorias desde su cara hasta su
abdomen, a una velocidad de 0.047 Km/h…
…Oh que aburridor es leer sobre estas criaturas, ¿cómo es que él leía
esto?… a lo mejor no lo hacía, ¿Qué estará haciendo ahora? ¿Qué pensara
cuando no me encuentre en la biblioteca? ¿Por qué ese chico me cautiva
tanto?
Y mientras pensaba en esas cosas, escuchaba a ese viejo, como
revoloteaba por el comedor yendo y viniendo; cuando de pronto vi cómo se
sentaba a escribir y enrollar un diminuto pergamino, y sacó de debajo de la
mesa una jaula de madera, y una ave negra de aspecto muy extraño, y colocó
el pergamino en esa ave.
Abrió la ventana y aventó el ave de un solo empujón, y de nuevo cerró
la ventana, no le di mucha importancia y me acosté nuevamente.

One response to “AOLL – Capítulo 14 – La Cabaña

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s