RTW – Capítulo 230 – Asesinato (Parte 1)

Traductor: Ben.
(8/9)

Antes de que el sol se hubiera ido completamente, Sin Cara silenciosamente nadó a través del canal, rodeando del campamento mercenario y acercándose por detrás.

Su nombre real no era realmente Sin Cara, sino más bien Afra, un nombre que le gustaba mucho, porque significaba ‘polvo’ y se le había dado a ella en la nueva ciudad santa por la arzobispa Heather. Ella amaba este nombre, debido a que el polvo era plano y no florido. Siempre y cuando cayera al suelo, una pieza no sería distinguible de otra, justo como lo era ella generalmente.

Sólo frente a Heather, Afra restauraría su verdadera apariencia.

Como una miembro del tribunal arbitrario, ella asistía a la arzobispa con el manejo de aquellas Caídas, las cuales incluían a brujas propias quienes habían intentado rebelarse contra la Iglesia, así como también aquellos creyentes seculares corrompidos. La razón por la cual había sido enviada a la ciudad del rey era para completar una misión esencial: Transformar a un devoto juez que preside en el rey de Graycastle. Respecto a capturar a aquellas brujas Caídas, simplemente era parte de su tiempo de ejercicio. Más aún, a ella también le gustaba imitar aquellas brujas quienes fueron sentenciadas a ser torturadas, luego experimentarlo ella misma, desde inicio a fin; compartiendo el dolor de las Caídas, y experimentando incluso más profundamente lo que había logrado, de esta forma ella podría expiarse por su propio poder demoniaco.

El campamento de la otra parte estaba situado muy hábilmente, estaba directamente en la orilla en una elevación rodeada por campo abierto, haciendo difícil observar sus movimientos desde un nivel bajo, y la bruja en el cielo evitaba que ella se acercara aún más. Afra tenía que estar al acecho en una bodega de una granja, y esperar hasta la noche antes de que pudiera tomar acciones.

Cuando la noche envolvió la tierra, ella sorprendentemente descubrió que la situación había cambiado.

Todos los mercenarios se habían retirado del área del muelle, y completamente retrocedieron dentro del campamento. Esas tontas ratas de Tierra de Sueños fueron tan lejos como sostener algunas antorchas encendidas, mientras se reunían en un sitio. Parecía como si quisieran decirle a la otra parte “Alguien está viniendo a atacar el campamento”. Incluso si no había una bruja voladora, siempre que el grupo mercenario no fuera ciego, ellos podrían figurar de un vistazo que la otra parte estaría viniendo.

Qué mala suerte, su corazón se volvió sombrío, si el enemigo juzgaba que el número de ratas eran demasiadas, no habría ninguna oportunidad de ganar, así que ellos ciertamente simplemente se retirarían al este. A pesar de que era un tabú marchar durante la noche, si significaba que podrían salvar sus vidas al escapar y dispersarse, este tabú no importaría más. Mientras que los hombres pertenecientes a Tierra de Sueños quienes ya deberían haber rodeado el campamento, aún estaban al otro lado del muelle, y estaban apoyándose con balsas de madera para cruzar el río. Cuando ellos finalmente pusieron pie en el otro lado, Afra temía que la otra parte ya habría escapado hace mucho. Haciendo que las ratas persiguieran al enemigo durante la noche, sería imposible, pero ¿cómo se supone ahora que encontraría a esas malditas brujas?

Afra se apresuró a correr hacia el campamento, esperando fundirse dentro de sus rangos antes de que empezaran su retirada.

Pero después de acercarse, vio una escena completamente inesperada, descubrió que todos los mercenarios se habían organizado así mismos cerca.

Aún había personas patrullando alrededor del campamento, y la fogata aún se quemaba en lo alto, lo cual le permitió ver sus siluetas ir y venir, mostrando una escena organizada y la escena de caos que ella había esperado.

¿decidieron no retirarse?

Después de una observación cuidadosa, Afra confirmó su juicio, al mismo tiempo que una maravillosa sensación empezó a esparcirse a través de su cuerpo. Aunque no sabía por cuál razón la otra parte había decidido quedarse en lugar de escapar rápidamente como pudieran, sin embargo, con esta decisión su fin se había vuelto predestinado. Ella tomó la daga de su cintura, observó las acciones del centinela, y apuntó por su posición más débil.

Aparte de darle las habilidades esenciales para sobrevivir en el mundo exterior, la arzobispa Heather también le había enseñado como pelear y matar mientras sus oponentes fueran mercenarios élites endurecidos para la batalla, el cual podía notar por el arreglo de los centinelas. Tomando ventaja del momento en que el mercenario se dio la vuelta para inspeccionar otra área, ella se introdujo desde un punto ciego y bajo y rápidamente abalanzó contra él, una mano cubriendo su boca por detrás, y la otra hábilmente apuñalando el cuchillo en su cuello.

Después de silenciosamente matar al mercenario, manteniendo una mano en la parte superior del enemigo, ella puso su otra mano en su propio pecho, invocando su habilidad de deformación. Este podría ser un proceso largo o corto: Cuando ella había reemplazado al rey por un sustituto, para asegurar el efecto a largo plazo, ella había agotado casi todo el poder mágico en su cuerpo y el tiempo de conversión duró casi media hora. Pero esta vez, no era necesario intentarlo demasiado, en un parpadeo ella se había convertido en el mercenario. Incluso a pesar de que le efecto sólo duraría la mitad de un día, sería más que suficiente para el asesinato.

Antes de que el otro centinela regresara, con la velocidad de un rayo, ella le quitó las ropas al otro y se las puso a sí misma. Más tarde, ella arrastró su cuerpo a los campos de trigo. No obstante, cuando se enfrentó al arma del mercenario, ella quedó un poco confundida. El arma en sus manos se veía como un tubo de hierro con un mango de madera que no tenía lanza en su punta sin más bien agujero oscuro.

¿Qué es esta arma?

Incluso después de pensarlo por un buen rato, ella todavía era incapaz de encontrar una respuesta, pero viendo que el otro miembro de los centinelas estaba regresando, sin ninguna mejor opción Afra recordó la apariencia previa del mercenario y cargó el arma en su hombro, tomando la apariencia como si estuviera seriamente haciendo su deber de centinela.

Igual que en otros tantos asesinatos previos, cuando el otro guardia pasó a su lado, él no se dio cuenta de nada extraño acerca de ella.

Afra no estaba apresurada a entrar al campamento para buscar el paradero de las brujas, después de todo, su técnica de reemplazo sólo podía imitar la forma externa, sin embargo, no le permitía leer sus memorias. Así que, en caso que se encontrara con alguno de sus conocidos ella sería expuesta fácilmente. Por lo tanto, ella decidió esperar hasta que estas tropas estuvieran en un estado de desorden, lo cual la proveería con la libertad de elegir entre un sinfín de oportunidades.

Cuando la luna estaba colgando en lo alto del cielo nocturno, los tontos de Tierra de Sueños finalmente habían cruzado el canal, y estaban acercándose al campamento. El momento en que oyó el llamado de otro centinela y vio que los centinelas y mercenarios estaban retirándose hacia el campamento, ella sabía que su oportunidad había llegado.

Siguiendo a la multitud dentro del campamento, Afra estaba sorprendida de encontrar que la otra parte tenía más que sólo cien personas. Formando un enorme círculo, ellos estaban rodeando completamente una pequeña ladera y estaban ya sea agachados o parados, sosteniendo el extraño bastón en sus manos, y siempre apuntando el agujero hacia el enemigo.

Sin embargo, ella no tenía el tiempo para seguir observando, tomando ventaja de que la atención del grupo estaba enfocada hacia otro lado, ella se agachó y entró a la tienda de campaña más cercana.

Pronto, gritos de guerra fluyeron desde fuera, interrumpido por la ráfaga de una salvaje explosión. Asustando a Afra de un salto con su intenso y casi incesante ruido.

¿Qué diablos estaba pasando? Por impulso, ella quería dar un vistazo, pero luego retomó el control y esperó calmadamente.

Después de un rato, el campamento se volvió ocupado de nuevo, y oyó muchos pasos y gritos de órdenes, lo cual era probablemente su intento de ajusta su defensa de acuerdo al ataque del enemigo. Pero lentamente Afra se volvió ansiosa, ¿Por qué les toma tanto tiempo? ¡¿Por qué aún no ataca la parte superior de la ladera?!

De nuevo un rato más tarde, los sonidos de explosiones gradualmente se extinguieron, y cuando Afra no fue capaz de escuchar a las ratas peleando, su corazón se hundió, es… ¿es posible que los derrochadores Tierra de Sueños fueron derrotados? Incluso si el número de mercenarios fue duplicado, aún seguían siendo sólo doscientas o trescientas personas, rodeados por más de mil ratas. Con estos números y atacando por todas direcciones, ¿aun así fueron incapaces de poner un pie en la cima de la ladera?

Parecía que la oportunidad se estaba escapando de sus manos.

Tomando una decisión rápida, Afra abandonó la tienda de campaña, tratando de alcanzar el centro del campamento. Allí ella esperaría por el fin de la batalla. Después de todo, durante el pase de asistencia sería casi imposible para ella esconderse de todos los ojos. Esto no era realmente como ella había planeado la infiltración, no estaba ni familiarizada con el personal de los mercenarios ni tampoco conocía su contraseña, así que ella tenía que actuar rápido.

Pasando dos tiendas de campaña, Afra lentamente se asomó por la orilla, viendo hacia el centro del campamento. Ahí, vio a cuatro mujeres sentadas alrededor de una fogata, ellas eran muy probablemente las brujas de las que su inteligencia había hablado. A pesar de que el número no era correcto de nuevo, desde el principio de esta operación, el maldito reporte no había sido preciso. Más aún, para ella no había diferencia si tenía que matar dos o cuatro brujas, cualquiera que fuera sospechosa de ser una corrompida tenía que ser torturada. Y en caso de que el tiempo fuera muy corto para torturar, todas ellas al menos tenían que ser asesinadas, incluso si realmente no estuvieran corrompidas, sacrificios siempre eran necesarios.

Después de cuidadosamente observar los alrededores cuidadosamente y decidir sobre una ruta de escapa segura, Afra se puso de pie por detrás de la tienda de campaña, pretendiendo como si nada hubiera pasado, como si ella simplemente se estuviera acercando a la fogata.

Justo cuando ella había llegado a la mitad del espacio abierto, Afra sintió un frío objeto duro presionado contra su espalda.

“No te muevas,” la voz de una mujer sonó. “¿Quién eres?”

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