RTW – Capítulo 214 – El Viaje a la Ciudad Rey

(3/11) Ben

La flota mercante siguió una rama del río Redwater en su camino hacia el norte y después de pasar Ciudad Plateada entraron al gran canal hacia la Ciudad Rey.

Theo recordó que una vez había leído en “Las crónicas de Graycastle” que hacía doscientos años, todo alrededor de aquí habían sido tierras baldías. Con el fin de transportar la plata extraída en las minas cercanas de regreso a la Ciudad Rey, Wimbledon I había convocado a los masones y cerca de diez mil trabajadores. Después de veinte años ocupados excavando, ellos finalmente abrieron una conexión directa entre las minas de plata y la Ciudad Rey. No obstante, durante el proceso de construcción una nueva ciudad había sido gradualmente formada por sí misma alrededor de las minas de plata, el cual diez años después fue llamado Ciudad Plateada por el difunto rey.

Pero el escenario que se desenvolvía en sí mismo frente a él era completamente diferente de la vista de hace doscientos años; esto no era más tierras baldías. En su lugar, ambos lados, ahora habían sido cubiertos por exuberantes tierras de cultivo, que lentamente se transformaron en una aldea. Viendo este escenario hizo que Theo pensara en la “Avenida del Reino” el cual conectaba el pueblo fronterizo y la fortaleza Longsong. Cuando ese camino fuera terminado, él creyó que las colinas de los alrededores se volverían más densos.

“Escuché que ya habías vivido en la Ciudad Rey previamente?” repentinamente la voz de una mujer sonó por detrás de él.

Cuando Teo giró su cabeza, vio que la voz le pertenecía a Margaret, la propietaria de la caravana, él asintió, “Antes, me volví un guardia del palacio, he vivido en la parte interior de la ciudad.”

“¿Cómo te sientes de regresar a tu antiguo hogar?”

“Honestamente hablando, no tan mal,” dijo él, “si no fuera por la orden de Su Alteza real, en su lugar me quedaría en el pueblo Fronterizo. A pesar de que la Ciudad Rey parece ser un lugar tan animado, hace que la gente sienta una sensación sofocante al vivir ahí.” El cual es particularmente el caso debido a la nobleza menor, pensó Teo.

“¿Es eso así?” sonrió Margaret, “¿Qué tanto sabes acerca de Su Alteza Roland?”

“¿Qué está sucediendo?” Al oír esta pregunta hizo que su corazón temblara ligeramente con frío.

“Creo que él es realmente una persona increíble. Por supuesto, muchos malos rumores están fluyendo alrededor de la Ciudad Rey, tú también deberías haber oído un montón de ellos. No obstante, en el pueblo Fronterizo… No es nada como dicen esos rumores, su comportamiento e ideas son impredecibles,” ella pausó, “Si la máquina de vapor fue logrado a través de conocimiento y habilidades, entonces ¿por qué incluso los soldados entrenados por él son fuera de lo ordinario?”

Hablando del primer ejército, Teo miró en la dirección de los soldados quienes estaban sentados e en la cubierta – tomando en cuenta que sus actividades en la Ciudad Rey tenían que ser tan ocultas como fuera posible; ellos no estaban equipados con armas de fuego tampoco estaban usando el mismo uniforme militar. En su lugar, su armadura había sido reemplazada por todo tipo de diferentes armaduras de cuero, y la única arma que llevaban eran las lanzas de madera en sus espaldas, ellos parecían justo como cualquier guardia caravana. Para la mayoría de ellos, era la primera vez que estaban fuera del territorio occidente, y debido a esto, estaban curiosamente mirando los alrededores y hablando entre ellos acerca de lo que veían, pero ninguno de ellos se había quitado sus zapatos o tomado una siesta.

Por otro lado, los mercenarios de la caravana, para evitar el sol, muchos de ellos habían dejado la cubierta y fueron hacia la cabina, dejando sólo tres o cuatro personas detrás en la cubierta quienes en su lugar se habían quitado los zapatos y se recostaron en la sombra con sus manos estirados fuera de su cuerpo.

“NO estoy muy seguro,” contesto Teo reacio. No era como si estuviera intentando ocultar algo. Era simplemente que él no sabía cómo responder – después de llegar al pueblo fronterizo, el cuarto príncipe se había vuelto completamente diferente comparado a su anterior yo, “Probablemente Su Alteza real de antes sólo era un disfraz.”

“Lo es…?” Margaret no dijo nada más, manteniéndose en silencio por un momento y luego repentinamente estiró su mano y apuntó hacia la distancia. “Mira, ese es el muro de la ciudad. Estaremos llegando pronto.”

Al final de su línea de visión él pudo ver un borroso gris natural, simplemente con pararse aquí y mirar, aún podía sentir la magnificencia de los muros de la ciudad – los muros de la ciudad eran el trabajo más sobresaliente del gremio de masones antes de que fueran disueltos. Ambos, su altura y grosor eran insuperables en el reino de Graycastle. Incluso había escuchado que los muros tenían cuartos y canales que ofrecían lugares a cerca de mil soldados para descansar. Haciendo posible garantizar un patrullaje ininterrumpido y soporte rápido.

Cuando los muros se volvieron claros para que Teo los viera, las figuras de los refugiados también entraron en su campo de visión.

Un gran número de civiles se habían reunido en las afueras de la Ciudad Rey. Ellos habían construido refugios simples a lo largo de los muros. Frente a esos refugios, muchas fogatas estaban ardiendo, enviando humo blanco al cielo, todos ellos parecían estar hirviendo gachas de arroz. Por ahora éstas personas aún no se habían quedado sin comida, y sus expresiones faciales seguían bien. Pero la Ciudad Rey no los apoyaría con comida gratis para siempre, tan pronto como los aristócratas hayan seleccionado a su fuerza de trabajo, ellos pronto enviarían a sus tropas para alejar a estas personas.

“¿Cómo planeas llevar a cabo tu tarea?” preguntó Margaret curiosamente, “¿Enviarás a los soldados dados a ti por Su Alteza para llamar a las personas mediante propaganda?”

“No, tal plan tendría una baja eficiencia. Más aún, sería muy fácil llamar la atención innecesaria de otros,” Teo agitó su cabeza. “Si quieres que algo se haga en la Ciudad Rey, ya sea sobornas al oficial o contratas a las ratas, acerca de esto, usted debería tener un profundo entendimiento.”

“Seguro,” ella rio, “Quería ayudarte con una o dos palabras, pero parece ser innecesario. Así que, si hay necesidad de dinero, simplemente ven a mí.” Margaret le pasó un sello, “Siempre y cuando muestres esto, uno de los gerentes de mis tiendas inmediatamente me contactará. Por supuesto, cualquier cantidad menor a cien monedas de oro puede ser tomado directamente.”

“Gracias”. Teo tomó el sello – era una roca profundamente roja grabado con algunas líneas que él nunca había visto antes.

“No hay necesidad de ser tan educado,” se rio ella, “el dinero me será repuesto por Su Alteza, con intereses.”

Después de llegar al muelle del canal, Teo ordenó a los soldados del primer ejército que se quedaran en las afueras y esperaran por noticias de él. Su única tarea actual era la de evitar la vista de la patrulla de la Ciudad Rey tanto como pudieran, mientras Teo mismo entró a la ciudad junto con la caravana. En la entrada, notó que la inspección de los guardias se había vuelto mucho más estricto que antes. Aparentemente, ellos no querían que ninguno de los refugiados, quienes fueron capaces de escapar del este, entraran en la ciudad.

Después de entrar en la ciudad, lo primero que llegó a sus ojos fue una fila de horcas imponentes. Colgando de ellos estaban cuatro mujeres con sus manos atadas en sus espaldas, dejando salir un horrendo olor debido a su exposición al abrazante sol. Viendo tal escena hizo que Teo inmediatamente frunciera.

Timothy está llevando a cabo una caza de brujas en la ciudad, y ellas son las desafortunadas quienes fueron atrapadas,” Margaret suspiró, “Pero no precisamente, algunas de las brujas son debido a que la nobleza se aburrió de ellas, y simplemente tomaron ventaja de esta oportunidad. Es difícil decir qué es mejor, seguir se aprisionada en un cuarto oscuro sin luz alguna, o ser liberada de su dolor tan pronto como fuera posible… No importa qué, deseo que ellas puedan descansar en paz.”

Durante los últimos seis meses en el Pueblo Fronterizo, Teo se dio cuenta que las brujas no eran imperdonables como la iglesia había pregonado y que excepto por sus extrañas habilidades, no había diferencia entre ellas y la gente ordinaria. Viendo los cuerpos de las mujeres colgando en las orcas él podía determinar que la más pequeña sólo tenía alrededor de catorce o quince años. Cuando se dio cuenta de esto, repentinamente sintió como si su corazón estuviera siendo aplastado, volviéndose inmediatamente una sensación sofocante.

Aparte de los refugiados en las afueras de la Ciudad Rey, muy poco había cambiado dentro de este medio año. Además del camino principal el cual llevaba a las puertas de la ciudad, que estaba pavimentado con piedras azules, todos los demás caminos estaban hechos de lodo. Ahora bajo el caliente sol, el suelo estaba cubierto con grietas, y siempre que algún carruaje pasaba por ahí, una ráfaga de polvo amarillo se levantaría de él. Era difícil imaginar que la ciudad capital del reino inesperadamente había sido superada por las construcciones municipales de una pequeño y desolado pueblo justo afuera de la frontera occidental.

Después de cruzar un par de calles, en una línea la caravana entró al área del mercado. En lugar de seguir, Teo dijo adiós a Margaret y regresó caminando por su cuenta en un callejón.

Al llegar a la entrada familiar del bar “La Trompeta Subterránea”, él inmediatamente empujó las puertas abriéndolas y fue hacia adentro.

“¡Hey! ¡El bar sólo abrirá de noche!” gritó alguien.

Teo los ignoró y fue directamente a la barra, enfrentando al fuerte hombre que estaba ocupándose seriamente de limpiar copas de vino: “¿Aún me recuerdas?”

“¿Debajo de qué piedra saliste saltamontes? ¿no escuchaste que el bar sólo abre de noche?” Impacientemente bajo las copas, alzando su sombrío rostro, mientras dos meseros se acercaron para rodearlo, deteniendo su arreglo de mesas y sillas, “Ahora contaré hasta tres – Te- ¿Señor Teo?”

“Soy yo” el escupió a un lado. “Tengo un buen trato de negocios que quiero ofrecerte.”

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